Prevención de enfermedades neurológicas (Alzheimer)

Prevención de enfermedades neurológicas (Alzheimer)

En Actiage somos conscientes de que la prevención del declive cognitivo asociado con la edad es uno de los pilares de longevidad fundamentales. Por lo tanto, prevenir el Alzheimer y la demencia son objetivos fundamentales de una estrategia de longevidad efectiva.

Índice

¿Qué es el Alzheimer?

Una demencia se define como una «disminución de capacidad cognitiva lo suficientemente grave como para interferir con las actividades de la vida diaria». El Alzheimer es la forma de presentación más común de una demencia (el 60-70% de los casos), pero no es la única. La enfermedad de Alzheimer no forma parte de un proceso normal de envejecimiento. La incidencia específica aumenta significativamente en función de la edad, de menos del 1% por año antes de los 65 años al 6% por año después de los 85 años. Las tasas de prevalencia aumentan del 10% después de los 65 años hasta el 40% después de los 85 años.

Los síntomas del Alzheimer suelen comenzar de manera gradual y empeoran con el tiempo. Algunos de los síntomas más comunes incluyen pérdida de memoria (la persona puede tener dificultades para recordar información reciente, olvidarse de eventos importantes o repetir las mismas preguntas una y otra vez). Problemas con el pensamiento y el razonamiento, puede haber dificultades para realizar tareas que antes eran sencillas, problemas para concentrarse, dificultad para tomar decisiones o pérdida de juicio. Cambios en el comportamiento y el estado de ánimo, experimentando iritabilidad, apatía, depresión, ansiedad o agitación. Desorientación en tiempo y espacio, puede perderse en lugares familiares o tener dificultad para seguir instrucciones simples. Dificultades en el lenguaje o problemas para encontrar las palabras adecuadas, seguir una conversación o expresarse de manera coherente. Problemas en la ejecución de tareas cotidianas como realizar actividades diarias, como vestirse, comer o manejar dinero.

¿Cómo evitar el Alzheimer?

Dado que el Alzheimer tiene una base genética y metabólica, debemos investigar ambas para poder predecir la predisposición y tomar medidas adecuadas para disminuir al máximo el riesgo. El uso de pruebas genéticas específicas puede ser útil (e.g. genotipado APOE), pero, en general, deberían tomarse medidas de estilo de vida independientemente de la evaluación del riesgo, asumiendo que siempre está presente. Una rutina de ejercicio físico inteligente y un ajuste de ritmos circadianos son claves para prevenir o retrasar la enfermedad de Alzheimer. Además, investigaciones recientes han sugerido el uso terapéutico de nutrición y suplementos específicos con efectos neuroprotectores en numerosos trastornos neurológicos, incluyendo cefaleas, neurotrauma, epilepsia, enfermedad de Alzheimer, alteraciones del sueño, esclerosis lateral amiotrófica o esclerosis múltiple. Una atención integral mediante la combinación de varias herramientas es clave en la prevención y consideramos que no se puede hablar de extensión de longevidad si no se mantienen plenas facultades cognitivas hasta etapas tardías de la vida.

¿Cuál es el tratamiento del Alzheimer?

No existe una cura definitiva para la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, hay varios enfoques y tratamientos disponibles para ayudar a gestionar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Es importante tener en cuenta que la enfermedad de Alzheimer progresa de manera diferente en cada individuo, y los tratamientos pueden variar según las necesidades y circunstancias específicas de cada paciente.

Se utilizan medicamentos para el tratamiento sintomático del Alzheimer. Algunos de los medicamentos aprobados pueden ayudar a mejorar la función cognitiva y ralentizar temporalmente el progreso de los síntomas en algunas personas. Estos medicamentos incluyen inhibidores de la colinesterasa y el memantina.

Además, es conveniente recurrir a la terapia ocupacional, terapia del habla y terapia física para mantener la independencia y la funcionalidad todo el tiempo posible.

El ejercicio físico regular puede tener beneficios tanto físicos como cognitivos en personas con Alzheimer. Puede ayudar a mejorar la circulación sanguínea, reducir la ansiedad y mejorar el estado de ánimo.

Actividades que estimulan la mente, como rompecabezas, juegos, lectura y otras actividades cognitivas, pueden ayudar a mantener la función cognitiva y mejorar la calidad de vida.

El ayuno intermitente y la restricción calórica también tienen un efecto neuroprotector y ayudan a preservar la memoria y prevenir la demencia en personas mayores. 

Tanto para el paciente como para los cuidadores, el apoyo emocional es crucial. Participar en grupos de apoyo, recibir asesoramiento y compartir experiencias con otros pueden ser beneficiosos ya que es una enfermedad muy dura.

 

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Ideas clave

  • Una demencia se define como una «disminución de capacidad cognitiva lo suficientemente grave como para interferir con las actividades de la vida diaria». El Alzheimer es la forma de presentación más común de una demencia (el 60-70% de los casos), pero no es la única.
  • Dado que el Alzheimer tiene una base genética y metabólica, debemos investigar ambas para poder predecir la predisposición y tomar medidas adecuadas para disminuir al máximo el riesgo.
  • Una rutina de ejercicio físico inteligente y un ajuste de ritmos circadianos son claves para prevenir o retrasar la enfermedad de Alzheimer. Además, investigaciones recientes han sugerido el uso terapéutico de nutrición y suplementos específicos con efectos neuroprotectores en numerosos trastornos neurológicos.

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