10 beneficios de dejar la ciudad

10 beneficios de dejar la ciudad

Más de la mitad de la población mundial reside actualmente en ciudades, según datos de Naciones Unidas. Sin embargo, un número creciente de investigaciones científicas sugiere que abandonar entornos urbanos densos puede tener efectos muy positivos sobre la salud física y mental. veamos cuáles son y si nos convence dejar la ciudad para ir a vivir a entornos más rurales.

Índice

1. Reducción del estrés y mejora de la salud mental

La urbanización tiene muchos beneficios, pero también se asocia con mayores niveles de enfermedades mentales, incluida la depresión, la ansiedad o el estrés.

Uno de los beneficios más estudiados de vivir fuera de la ciudad es la disminución del estrés. Estudios realizados por la Universidad de Stanford (Bratman et al., 2015) encontraron que las personas que caminan en entornos naturales presentan una menor actividad en la corteza prefrontal subgenual, una región del cerebro asociada con la rumiación y la depresión.

¿Qué mecanismos vinculan la disminución de la experiencia en la naturaleza con el desarrollo de enfermedades mentales? Un posible mecanismo podría ser el impacto de la exposición a la naturaleza en la rumiación, un patrón desadaptativo de pensamiento autorreferencial que se asocia con un mayor riesgo de depresión y otras enfermedades mentales. En este estudio demostraron en participantes sanos que una breve experiencia en la naturaleza, una caminata de 90 minutos en un entorno natural, disminuye tanto la rumiación autoinformada como la actividad neuronal en la corteza prefrontal subgenual (sgPFC), mientras que una caminata de 90 minutos en un entorno urbano no tiene tales efectos sobre la rumiación autoinformada ni la actividad neuronal.

Además, la exposición prolongada al ruido urbano, el tráfico y la sobreestimulación sensorial se ha relacionado con mayores niveles de ansiedad. Un estudio publicado en The Lancet Psychiatry (Peen et al., 2010) concluyó que vivir en ciudades incrementa el riesgo de trastornos mentales en comparación con zonas rurales.

Por el contrario, entornos más tranquilos y naturales favorecen la relajación y reducen los niveles de cortisol, la hormona del estrés.

2. Mejora de la calidad del aire y la salud respiratoria

La contaminación atmosférica es uno de los principales problemas de las grandes ciudades. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición prolongada a partículas finas (PM2.5) está asociada con enfermedades cardiovasculares, respiratorias y cáncer de pulmón.

Un estudio publicado en Environmental Health Perspectives (Pope & Dockery, 2006) demuestra que las personas que viven en áreas con menor contaminación tienen una mayor esperanza de vida al evitar este tipo de enfermedades graves.

Al mudarse fuera de la ciudad, especialmente a zonas rurales o semiurbanas, la exposición a contaminantes disminuye significativamente, lo que mejora la función pulmonar y reduce el riesgo de enfermedades crónicas, sobre todo cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.

3. Mayor contacto con la naturaleza y beneficios cognitivos

El contacto con la naturaleza no solo tiene beneficios emocionales, sino también cognitivos. La teoría de la restauración de la atención (Kaplan & Kaplan, 1989) sostiene que los entornos naturales ayudan a recuperar la capacidad de concentración y reducen la fatiga mental.

En este estudio compararon los efectos restauradores sobre el funcionamiento cognitivo de las interacciones con entornos naturales y urbanos. La teoría de la restauración de la atención (ART) proporciona un análisis de los tipos de entornos que conducen a mejoras en las habilidades de atención dirigida. La naturaleza, que está llena de estímulos interesantes, capta la atención de forma gradual, permitiendo que las habilidades de atención dirigida se recuperen. A diferencia de los entornos naturales, los entornos urbanos están llenos de estímulos que captan la atención de forma drástica y, además, requieren atención dirigida (por ejemplo, para evitar ser atropellado por un coche), lo que los hace menos restauradores. Realizaron dos experimentos que muestran que caminar en la naturaleza o ver imágenes de la naturaleza puede mejorar las habilidades de atención dirigida, medidas con una tarea de amplitud de dígitos en orden inverso y la Tarea de Redes de Atención, validando así la teoría de la restauración de la atención.

También, un estudio de la Universidad de Michigan (Berman et al., 2008) encontró que las personas que caminaban en parques mejoraban su memoria y atención en comparación con aquellas que caminaban en entornos urbanos.

Además, la exposición regular a espacios verdes se ha asociado con un menor riesgo de deterioro cognitivo en adultos mayores, lo que reduce el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

4. Fomento de un estilo de vida más activo

Fuera de la ciudad, las personas tienden a adoptar hábitos más activos. Actividades como caminar, montar en bicicleta, jardinería o simplemente pasar más tiempo al aire libre se vuelven parte de la rutina diaria ya que los coches y transportes públicos se usan menos al no haber grandes distancias y vivir con más calma y menos estrés, lo que da la posibilidad de más tiempo libre para este tipo de actividades. Si no gastas al día 2 horas en un atasco, tienes más tiempo para pasear o hacer deporte.

Además, el diseño de los entornos urbanos tiene el potencial de contribuir sustancialmente a la actividad física. La similitud de los hallazgos en distintas ciudades sugiere la importancia de involucrar a los sectores de planificación urbana, transporte y parques en los esfuerzos por reducir el impacto en la salud de la pandemia mundial de inactividad física.

Investigaciones publicadas en Preventive Medicine (Sallis et al., 2016) indican que el acceso a espacios naturales aumenta significativamente los niveles de actividad física. Esto contribuye a la prevención de enfermedades como la obesidad, la diabetes tipo 2, el cáncer y la hipertensión.

5. Mejora del sueño

El entorno urbano afecta negativamente la calidad del sueño debido al ruido, la contaminación lumínica y el ritmo acelerado de vida. Un estudio en Sleep Health (Billings et al., 2018) encontró que las personas en áreas urbanas tienen más probabilidades de sufrir insomnio.

En contraste, vivir fuera de la ciudad favorece ciclos de sueño más naturales, alineados con la luz solar y respetando el ritmo circadiano. La menor exposición a ruido y luz artificial contribuye a un descanso más profundo y reparador.

Dado que la falta de sueño se asocia con diversos problemas de salud, como la obesidad, las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades psiquiátricas, mejorar la salud del sueño podría ser una oportunidad clave para abordar diversos desafíos de salud pública. Además, mejorar estos entornos físicos vecinales de esta manera tiene el potencial de mejorar directamente otros resultados de salud, no solo a través de la salud del sueño, sino también mediante diversos mecanismos causales como beneficios colaterales.

6. Mayor sensación de comunidad y bienestar social

Aunque las ciudades ofrecen muchas oportunidades sociales, también pueden generar aislamiento. En áreas menos densas, las relaciones sociales suelen ser más cercanas y estables.

Un estudio de Social Science & Medicine (Kim et al., 2018) encontró que las comunidades rurales presentan mayores niveles de cohesión social, lo cual está asociado con mejor salud mental y menor mortalidad.

La cohesión social percibida en el vecindario no se asoció con la mayoría de los indicadores de salud física (excepto por un menor riesgo de limitaciones funcionales físicas y una mejor autoevaluación de la salud) ni con los comportamientos relacionados con la salud (excepto por un mayor consumo excesivo de alcohol). Sin embargo, sí se asoció con numerosos indicadores posteriores de bienestar psicosocial (es decir, mayor afecto positivo, satisfacción con la vida, optimismo, propósito en la vida, dominio personal, dominio de la salud y dominio financiero; menor probabilidad de contacto infrecuente con amigos) y de malestar psicológico (es decir, menor depresión, desesperanza, afecto negativo y soledad) durante el período de seguimiento de cuatro años.

En resumen, estos resultados sugieren que la cohesión social percibida en el vecindario podría ser un objetivo valioso para políticas innovadoras dirigidas a mejorar el bienestar.

7. Reducción del coste de vida y mejora del bienestar financiero

Aunque no es un beneficio directamente biológico, el impacto económico también influye en la salud. Vivir fuera de la ciudad suele implicar menores costes de vivienda y vida diaria.

La reducción del estrés financiero se ha relacionado con mejor salud mental y menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Tener una casa propia, por ejemplo, está asociada con una mejor salud que vivir de alquiler por la inestabilidad que eso conlleva y el miedo a que te echen en cualquier momento. Por eso, vivir en un ambiente más barato y tener menos problemas económicos sí puede contribuir a mejorar tu salud.

8. Impacto positivo en la salud infantil

Los niños que crecen en entornos menos urbanos también se benefician. Estudios indican que el acceso a la naturaleza mejora el desarrollo cognitivo, la creatividad y reduce los síntomas de TDAH (Taylor & Kuo, 2009).

Veinte minutos en un parque fueron suficientes para mejorar la atención en comparación con el mismo tiempo en otros entornos. Estos hallazgos indican que el entorno puede potenciar la atención no solo en la población general, sino también en personas con TDAH. El contacto con la naturaleza podría ser una herramienta nueva, segura, económica y accesible para el manejo de los síntomas del TDAH.

Además, un estudio publicado en JAMA Pediatrics (Dadvand et al., 2015) encontró que la exposición a espacios verdes mejora el desarrollo cognitivo en escolares.

Este estudio se evaluó como el cambio en 12 meses en la trayectoria de desarrollo de la memoria de trabajo, la memoria de trabajo superior y la falta de atención mediante cuatro pruebas cognitivas computarizadas repetidas (cada 3 meses) para cada resultado. Evaluaron la exposición a espacios verdes caracterizando la vegetación circundante al aire libre en el hogar y la escuela y durante los desplazamientos. Así, observaron un progreso mejorado a los 12 meses en la memoria de trabajo y una memoria de trabajo superior, así como una mayor reducción a los 12 meses en la falta de atención, asociada con la presencia de zonas verdes dentro y alrededor de los límites escolares y con el índice total de zonas verdes circundantes (que incluye zonas verdes alrededor del hogar, la ruta de desplazamiento y la escuela). Por lo tanto, hay una asociación beneficiosa entre la exposición a espacios verdes y el desarrollo cognitivo en escolares, mediada en parte por la reducción de la exposición a la contaminación atmosférica.

9. Más creatividad y felicidad

Todos los beneficios físicos, mentales y económicos antes descritos ayudan a sentir más felicidad, disfrutar más de las cosas sencillas de la vida y aprovechar más el tiempo libre, lo que permite sacar partido a tu vena creativa y dedicar tiempo a actividades para las que suele haber menos tiempo en las ciudades, como pintar, escribir, leer…

Asimismo, estar rodeado de naturaleza y de paisajes bonitos ayuda a fomentar nuestra creatividad, algo que sucede con más frecuencia en medio del campo, montañas, bosques y lagos que entre edificios y coches.

10. Mejores relaciones personales

Vivir con menos estrés y más tiempo para uno mismo hace que estemos menos enfadados, lo que reduce las discusiones y problemas entre padres e hijos, entre compañeros de trabajo, entre amigos y entre ambos miembros de una pareja.

Todo esto a su vez redunda en más felicidad, menos problemas y pensamientos rumiantes, menos estrés y más longevidad.

Dejar la ciudad no es una solución universal ni viable para todos, pero la evidencia científica muestra claramente que vivir en entornos menos urbanizados puede tener beneficios profundos para la salud física, mental y social. Menor estrés, mejor calidad del aire, mayor contacto con la naturaleza y estilos de vida más activos son solo algunos de los factores que contribuyen a este impacto positivo.

En un mundo cada vez más urbanizado, integrar elementos naturales en la vida diaria o considerar un cambio de entorno puede ser una decisión clave para mejorar el bienestar a largo plazo.

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Ideas clave

  • Aunque más de la mitad de la población vive en ciudades, diversos estudios científicos muestran que mudarse a entornos rurales o menos urbanizados puede aportar importantes beneficios para la salud y el bienestar.
  • Entre las principales ventajas destacan: Menos estrés y mejor salud mental: La naturaleza reduce la ansiedad, la depresión y el estrés, disminuyendo la rumiación mental y los niveles de cortisol.
  • Mejor calidad del aire: Vivir fuera de la ciudad reduce la exposición a la contaminación, mejorando la salud respiratoria y cardiovascular.
  • Beneficios cognitivos: El contacto con espacios naturales mejora la memoria, la atención y puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo.
  • Estilo de vida más activo: En entornos rurales es más fácil caminar, hacer deporte y pasar tiempo al aire libre, ayudando a prevenir obesidad y enfermedades crónicas.
  • Mejor sueño: Menos ruido y contaminación lumínica favorecen un descanso más profundo y natural.
  • Mayor cohesión social: Las comunidades rurales suelen generar relaciones más cercanas, reduciendo la soledad y mejorando el bienestar emocional.
  • Menor coste de vida: Vivir fuera de la ciudad puede reducir el estrés financiero y mejorar la calidad de vida.
  • Beneficios para los niños: La naturaleza favorece el desarrollo cognitivo, la creatividad y ayuda a reducir síntomas de TDAH.
  • Más creatividad y felicidad: Los entornos naturales inspiran actividades creativas y permiten disfrutar más del tiempo libre.
  • Mejores relaciones personales: Menos estrés y más tiempo personal contribuyen a relaciones familiares y sociales más saludables.
  • En conclusión, el texto sostiene que dejar la ciudad no es posible ni ideal para todos, pero vivir en lugares menos urbanizados puede mejorar significativamente la salud física, mental y social gracias al contacto con la naturaleza y a un estilo de vida más tranquilo.

Fuente:

  • Bratman, G. N. et al. (2015). Nature experience reduces rumination and subgenual prefrontal cortex activation. Proceedings of the National Academy of Sciences. https://doi.org/10.1073/pnas.1510459112
     
  • Kaplan, R., & Kaplan, S. (1989). The Experience of Nature: A Psychological Perspective.
           

Redacción: Irene García

Supervisión editorial: Carlos Gutiérrez

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